La Cuba de hoy, un año sin Fidel Castro

La caravana que trasladó los restos del líder de la revolución cubana, Fidel Castro, se dirigió hacia el cementerio Santa Ifigenia en Santiago (Cuba) donde los restos del expresidente cubano fueron enterrados en una ceremonia privada. Un año después, muchos cubanos se preguntan dónde estaban y qué hacían la noche del viernes 25 de noviembre de 2016, cuando el país conoció la muerte del ex presidente Fidel Castro.

“Estaba durmiendo y me tuve que enterar porque mi hermano me llamó desde Estados Unidos con la noticia que allí estaba en todos los canales”, dijo a dpa Yelanys Hernández, una estudiante de Química de la Universidad de La Habana.

“Imagínate que él me preguntaba si era verdad y yo no lo había visto”. Durante años corrió el rumor de la muerte del líder revolucionario, hasta que el mismo Castro lo desmentía con alguna fotografía en la que se le veía recibiendo a personalidades en su casa o publicando artículos de opinión en la prensa oficial conocidos como “Reflexiones”.

“Sabíamos que por ley de vida tenía que llegar ese día, pero aún así impactó. Yo tengo los mismos años que la Revolución, no he conocido otra cosa”, afirma Lourdes, que vende frutas y hortalizas en un céntrico mercado. La última imagen pública en vida del líder de la Revolución cubana se tomó cuando se reunió, diez días antes de su muerte, con el presidente de Vietnam, Tran Dai Quang, mientras éste estaba de visita oficial en La Habana.

Tantas veces anunciada y tantas veces desmentida, en un primer momento pocos creyeron la noticia de su fallecimiento cuando llegó por sorpresa el 25 de noviembre de 2016. Aquella noche los bares empezaron a cerrar y las reuniones callejeras se separaron en búsqueda de transporte para ir a las casas donde poder confirmar la noticia.

“Andaba por la calle y me fui directo para la casa, eso era mejor vivirlo con la familia”, rememora Osniel, un taxista que aquella noche buscaba clientes por el famoso malecón de La Habana. Durante nueve días se decretó duelo nacional por el que cesaron las actividades y espectáculos públicos y ondeó la enseña nacional a media asta en los edificios públicos y establecimientos militares.

La radio y la televisión mantuvieron una programación especial y poco a poco los cubanos se fueron haciendo a la idea del suceso histórico. Tras la muerte de Fidel, es en los momentos de alta tensión cuando muchos cubanos recuerdan una figura que fue omnipresente durante décadas en la isla, en cualquier ámbito de la vida política y social.

“En tiempos de huracán él se aparecía, aunque fuese en una lanchita, y te preguntaba cómo estabas, qué te hacía falta”, dijo a dpa Manuel Rojas, quien sufrió los embates del Huracán Irma en el malecón habanero. “Eso a la gente le gusta, por eso le decían ‘El Caballo’, los cubanos somos así”, resume sabiendo que el estilo carismático y personal de Castro ya no volverá. “La muerte de Fidel Castro no ha representado un mayor cambio en el curso de las reformas aplicadas en Cuba, ni para acelerarlas ni para retrasarlas, porque la dinámica especifica diaria de las mismas ya no estaba asociada a su figura, en retiro por más de una década”, afirma a dpa el académico cubano Arturo López-Levy, profesor de la Universidad de Texas-Rio Grande Valley. Retirado Fidel Castro del poder durante diez años, su hermano Raúl ha tenido tiempo de ir organizando el relevo que tiene previsto para febrero de 2018 en favor de un dirigente más joven. Por el momento, el primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel es el mejor colocado en los pronósticos para asumir la presidencia cubana.

El académico cubano López-Levy considera que Fidel Castro “asumió el papel de patriarca y mentor de la izquierda radical, interviniendo con frecuencia en los debates mundiales, mientras que Raúl Castro “se ha dedicado más a discutir temas económicos e internos”. Sin embargo, Raúl Castro se encontró con un contexto internacional que se le hizo más complejo con la llegada a la Casa Blanca del republicano Donald Trump y su fuerte discurso anticastrista.

Trump frenó la política de deshielo impulsada por su antecesor Barack Obama y, sin llegar a romper las relaciones diplomáticas, las rebajó a su mínima expresión con la salida de más de la mitad de los diplomáticos estadounidenses destinados en La Habana, en medio de una polémica por unos misteriosos ataques acústicos de origen desconocido.

Washington no acusa a La Habana de los ataques, pero sí la responsabiliza de no proteger al personal extranjero como obliga la Convención de Viena. Por ello, a más de retirar a una parte de su personal de la embajada, expulsó a 15 diplomáticos cubanos de Estados Unidos. Un año después de la muerte de Fidel Castro, estos días se vuelve a escuchar en las emisoras cubanas la canción “Cabalgando con Fidel” interpretada por el dúo integrado por Annie Garcés y Eduardo Sosa, que el año pasado sonó repetidamente durante los nueve días de duelo. La canción era el epílogo musical a la carrera del político cubano, quien falleció a los 90 años.

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