La fiesta de los magos en Santa Ana, en Manabí, busca ser patrimonio cultural intangible 00:00

Esta celebración surgió en el sector Loma de los Vientos, del centro de Santa Ana. 

El toque diferente lo coloca la participación del diablo, quien suelto por las calles de la ciudad trata de acercarse al niño Dios.

 

Luego de llevarse a efecto las celebraciones navideñas, es tradicional que cada 6 de enero se conmemore la llamada ‘Bajada de reyes’. Según la creencia popular, es en esta fecha cuando estos sabios, que viajaban hacia Belén, lograron llegar al lugar donde Jesús se encontraba nacido, llevando consigo valiosos regalos para enaltecer al pequeño rey.

Es una tradición que sigue vigente en varios lugares del mundo católico y en Ecuador tiene un escenario especial, precisamente en el cantón Santa Ana, en Manabí.

En este sitio sus habitantes tienen una particular forma de celebrar esta fecha. Una serie de personajes disfrazados, principalmente jóvenes, recorren los pesebres de la ciudad con baile, cánticos y algarabías.

La tradición
Dentro del marco de actividades realizadas propiamente en el 6 de enero se cuenta desde muy temprano por la mañana con la participación de los reyes magos, los mismos que son personas de la comunidad disfrazados para el efecto, que recorren cada uno de los pesebres de la urbe para entregar obsequios al niño Jesús.

El toque diferente lo pone la participación del diablo, quien suelto por las calles de la ciudad trata de acercarse al niño Dios, cometido que es enfrentado por los ‘viejos cañutos’, personajes tradicionales de la cultura manabita, disfrazados de caña picada que impiden que el diablo se acerque al Niño. Contando con el apoyo de vaqueros, estos luchan por atrapar al demonio para entregarlo al rey blanco, quien se encargará de devolverlo al infierno, ante la algarabía popular.

Esta conmemoración es conocida por todo el país y cuenta con el apoyo del GAD Municipal del cantón Santa Ana. (santaana.gob.ec/PT)

Buscan declaratoria
° Egda Macías, directora municipal de Cultura, señaló al diario El Universo que en esta entidad ya se diseña una ordenanza para preservar esta festividad en Santa Ana, pero además han realizado los trámites para que el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) declare la fiesta como patrimonio cultural intangible.

La funcionaria señala que busca que la declaratoria esté lista en la próxima edición de la festividad, en enero de 2019.

“No queremos que esto muera sino que cada día se vaya fortaleciendo, que las nuevas generaciones puedan disfrutar de esta tradición de más de un siglo”, dijo Macías

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