Plan de Gobierno no solo construye casas, sino que crea comunidad

La puesta en marcha de vivir en comunidad ya se aplica en el proyecto habitacional Ceibo Renacer, del cantón Manta, en la provincia de Manabí y se replicará a otros sectores.

Los beneficiarios de las viviendas del Plan Toda una Vida aprenden a sembrar huertos orgánicos y a cuidar el medio ambiente. De esta forma se exige la corresponsabilidad del propietario para contribuir en los espacios comunitarios.

Cuidar el jardín común, reciclar la basura, limpiar la acera. Esas son las tareas obligatorias para los beneficiarios del programa ‘Casa para todos’. No se trata solo de entregar un techo, sino de construir comunidad. ¿Por qué? La presidenta del Comité Interinstitucional Plan Toda una Vida, Rocío González de Moreno, busca trabajar con los ciudadanos para crear comunidades que estén libres de violencia.

Por ejemplo, los propietarios de esas casas deben atender los espacios verdes, los comunitarios y sobre todo sus propias viviendas. Para eso están los gestores de comunidad que trabajan en la Secretaría del Plan Toda una Vida. Ellos son los encargados de capacitar a los beneficiarios para crear emprendimientos. También los guían para que se asocien y puedan crear negocios propios.

La Secretaría trabaja con varios ministerios en el tema de la corresponsabilidad, esto significa que los ciudadanos reciben las casas, pero están obligados a cuidarlas; o a recoger la basura y clasificarla en plástico, vidrios, papel, elementos orgánicos, para el posterior reciclaje. En esa construcción de comunidad habrá un seguimiento para que las familias reciban un apoyo integral en educación, salud, justicia, seguridad, entre otros. “No solo construimos casas, creamos comunidad.

Lo más importante es que la gente se involucre en el cuidado de su entorno”, explicó Rocío de Moreno. Ya hay una experiencia en el proyecto Ceibo Renacer, en  el cantón Manta. Allí las primeras personas que tienen sus títulos de propiedad de las casas conformaron una asociación para crear una panadería.

También hubo una minga para sembrar plantas y césped de los espacios verdes. Similar trabajo se efectuó con los nuevos moradores del  proyecto San Francisco de Huarcay, al sur de Quito. En ese sentido, la proyección del gobierno es que estas acciones se ejecuten de igual forma en otras localidades, donde se realicen los proyectos habitacionales, puesto que la intención es que sus moradores no solo tengan un techo, sino que también habiten como una comunidad.

Plan del Gobierno

El presidente de la República, Lenín Moreno, ofreció la construcción y entrega de 325.000 viviendas dentro de los 4 años de administración, tal como lo ofreció durante su campaña electoral. De ese total de viviendas 191.000 no tendrán costo alguno, puesto que estarán destinadas a aquellas familias que viven en situación de extrema pobreza. El año pasado el Primer Mandatario visitó los predios para la edificación de las casas.

Cada una de ellas tendrá un espacio de 50 metros, e incluirá dos habitaciones, un baño completo, además de sala y comedor. El programa ‘Casa para todos’ es parte del Plan Toda una Vida, según establece el Decreto Ejecutivo número 11, que se firmó el 25 de mayo de 2017. En el artículo 1 del citado decreto, sostiene que para el efecto se crea la Misión Toda una Vida, con el objetivo de  garantizar los derechos de las personas durante todo el ciclo de vida.

Este programa se enfoca en dos universos para apoyar a que las familias accedan a una vivienda propia: el primero de ellos es para aquellos núcleos familiares que tienen una vivienda considerada irrecuperable. El segundo, en cambio, es para familias sin casa propia. El programa atenderá  a todos los hogares que están en situación de pobreza extrema y moderada.

Dos familias reciben sus anheladas viviendas  Genoveva Cantos es una de las beneficiarias del plan de vivienda en el proyecto habitacional San Francisco de Huarcay, en el sur de Quito.  Segundo Ordóñez vivía hasta hace poco en el sector del Camal Metropolitano, sur de Quito. Allí arrendaba unos cuartos de adobe que están en un terreno donde fabricaba ladrillo. Con esa actividad ha logrado mantener a su familia.

Desde hace un año, él y su esposa están a cargo de cuidar a sus cinco nietos que quedaron huérfanos de madre. La hija de Ordóñez fue una de las víctimas de feminicidio en el país. Pero él fue uno de los primeros beneficiarios de las casas que entregó el Gobierno en el proyecto San Francisco de Huarcay, en el sur de la capital.

“Es como un sueño tener una vivienda propia, porque eso es lo único que podrán heredar mis hijas y nietos. Nos sentimos acompañados y sabemos que ahora tenemos la tranquilidad de contar con techo propio”, dijo. La vecina de Ordóñez en el mismo proyecto es Genoveva Cantos. Ella nació en Chone, provincia de Manabí, pero se trasladó a Quito hace 13 años. Su vida estuvo marcada por la violencia intrafamiliar, su esposo la maltrataba hasta que dijo “ya no más”.

Se separó del padre de sus hijos y nada ha sido fácil para ella. Es madre de cinco hijos, dos niñas tienen el 100% de discapacidad visual. Esta mujer mantiene el hogar y recibe el Bono Joaquín Gallegos Lara. También cose cortinas para casas. De eso se trata su pequeño negocio. Cantos ya recibió la carta de aceptación para recibir una casa propia y se comprometió a retribuir a la comunidad,  elaborando trabajos de costura para las propiedades.  (I) El barrio Ceibo Renacer crece en Manta  En el proyecto Ceibo Renacer ya habitan 20 familias y dentro de poco se entregarán a otras más que perdieron sus casas por el terremoto de 2016.

A dos años del terremoto en Manta, se levanta el conjunto habitacional del proyecto Ceibo Renacer.  Jorge Ibáñez, de 46 años, será el feliz propietario de una de las casas. La familia Ibáñez perdió su vivienda después del movimiento telúrico del 16 de abril de 2016.  Él improvisó unos cuartos de madera y cartón en la parte posterior de la vivienda de su suegra. Ahora está en una casa de caña provisional hasta que esté lista su vivienda en Ceibo Renacer. Ibáñez tiene discapacidad visual a causa de la diabetes. Su esposa, en cambio, tiene más del 50% de discapacidad intelectual y ambos cuidan de su último hijo. Otra vecina de ellos será Herminda Castro. Ella vio derrumbarse el inmueble  que arrendaba por 20 años tras el terremoto. Luego tomó trozos de lona y zinc y construyó unos cuartos.

Así pasó seis meses hasta que le comunicaron que sería una de las beneficiarias en el proyecto Ceibo Renacer. Castro sostiene su hogar, es viuda hace tres años y cuida a su hijo de 18 años que tiene síndrome de Down. Este plan es la segunda etapa del proyecto ‘Juntos por ti’ en el sector Ceibo Renacer. En junio de 2017 se entregaron 20 casas a personas con discapacidad severa, que estaban con sus familias en albergues y hogares de acogida, después del terremoto. Estas viviendas fueron gestionadas por el presidente Lenín Moreno cuando era enviado especial del Secretario General de las Naciones Unidas Sobre Discapacidad y Accesibilidad, en Ginebra.

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