Una ‘piedra’ en la diplomacia llamada Julian Assange

La Canciller se vio obligada a reconocer que el hacker es ecuatoriano y trataron de hacerlo pasar por funcionario. 

 

El mundialmente conocido hacker Julian Assange, director de WikiLeaks, es ecuatoriano desde el 12 de diciembre del año pasado. Tuvo que reconocerlo ayer la canciller, María Fernanda Espinosa, luego de que la prensa lo hiciera público el miércoles. “El Estado está facultado a conceder la nacionalidad a una persona protegida”, dijo, luego de aclarar que la situación del australiano- ecuatoriano, fue heredada a este Gobierno del anterior, liderado por Rafael Correa.

También se vio obligada a aceptar públicamente que la Cancillería intentó acreditar a Assange como agente diplomático ecuatoriano ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido. Según ella, esa decisión se basó en la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, a fin de “incrementar sus posibilidades de protección”.

Sin embargo, la respuesta del Gobierno de Londres fue tajante: “Ecuador sabe que el modo de resolver este asunto es que Julian Assange salga de la Embajada para enfrentar la Justicia”.

Ante la negativa, la diplomacia ecuatoriana explora otras vías. Sin embargo, la Canciller pidió que “se permita manejar este tema con la mayor prudencia y discreción”, y criticó las filtraciones en un tema que ella considera tan delicado.

EL DATO
Desde el 12 de diciembre del año pasado, el hacker es ciudadano del país. 
Pero el excanciller José Ayala Laso expresó que “las gestiones diplomáticas tienen que hacerse con prudencia y cierta reserva cuando tienen un objeto legítimo, pero no se debe guardar silencio cuando se está infringiendo la Ley internacional, la Ley interna y tramando un mecanismo para cometer algo que no es precisamente en defensa de los intereses nacionales”. “Lo que ha dicho la señora es una especie de maquiavelismo criollo simplista”, declaró.

Espinosa, pese al intento de acreditar a Assange, que no pasó desapercibido por los británicos, mencionó que cualquier solución será acordada con el Gobierno de ese país, con el que, en el criterio de ella, hay buenas relaciones diplomáticas. De hecho, una de las soluciones que plantea, es que una autoridad de renombre o un tercer país, realice una mediación.

 

Indignación
Ayala Laso calificó de “denigrante” y que “merece toda la censura del pueblo del Ecuador” que se utilice la nacionalidad ecuatoriana “como un mecanismo procesal, un instrumento, para resolver el problema de un extranjero”.

años lleva asilado Assange en la Embajada de Ecuador en Londres.Por su parte, Juan Pablo Albán, profesor de Derecho Internacional Público, propone que se investigue si, efectivamente, se cumplió con uno de los supuestos y los requisitos que establece la Ley de Movilidad Humana para el otorgamiento de la naturalización. Calificó como “intento de viveza criolla” el pretender que Londres iba a aceptarlo como agente diplomático.

Además, piensa que Assange no es una persona respecto de la que existen evidencias duras de ser un perseguido político. “Eso es una mera afirmación, él está requerido por delitos sexuales, que son delitos comunes”.

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